topbella

28 dic 2008

Las Predicciones Mayas


El cumplimiento de las detalladas predicciones que la antigua Cultura Maya hizo para el periodo que media entre los años 1992 y 2012 de nuestro calendario plantea un profundo misterio y una pregunta inquietante: ¿Nos encontramos realmente viviendo el final de una Era Cósmica y veremos dentro de 7 años el amanecer de una con signo muy distinto?
Los científicos no saben qué está sucediendo con el Sol. El 20 de enero de este año, una sorpresiva tormenta solar alcanzó la Tierra con su máximo de radiación sólo 15 minutos después de iniciarse la serie de explosiones, cuando lo habitual son 2 horas. Según Richard Mewaldt, del California Institute of Technology, fue la más violenta en los últimos 50 años. También ha sido la más misteriosa.
Los científicos creían que dichas tormentas se producían en la corona solar por las ondas de choque asociadas a eyecciones de plasma. Sin embargo, en este caso parece haberse originado extrañamente en el interior del Astro Rey, según afirmó el profesor Robert Lin, de la universidad de California.
Los astrónomos expresaron su perplejidad. El profesor Lin -principal investigador del satélite Reuven Ramaty High Energy Solar Spectroscopic Imager (RHESSI)- concluyó su declaración con una frase muy significativa: "Esto significa que realmente no sabemos cómo funciona el Sol".
En resumen: el insólito fenómeno del 20 de enero ha pulverizado los modelos predictivos de nuestra ciencia.Pero además, ¿por qué se produce una actividad tan intensa y anómala en este momento? El pico de máxima actividad de nuestra estrella -en su ciclo principal de 11 años- tuvo lugar en el año 2000.
En 2004 los físicos solares observaron una ausencia total de manchas, algo que siempre anuncia la proximidad de un mínimo de actividad. Dicho mínimo debía producirse entre 2005 y 2006, unos 4 años antes del nuevo máximo, previsto para el año 2010 o 2011, precisamente en vísperas de la fecha para la cual los antiguos mayas profetizaron el final de la era correspondiente al "Quinto Sol" y el comienzo de otro ciclo cósmico, llamado "Sexto Sol".¿Sabían algo los mayas que nuestra ciencia actual ignora? ¿Podrían ayudar sus textos sagrados a los científicos, desconcertados por el extraño e inquietante comportamiento del Astro Rey?
Y sobre todo: ¿por qué motivo prestó aquella antigua cultura tanta atención a la actividad solar de nuestros días en tiempos tan remotos?
El calendario maya finaliza abruptamente el sábado 23 de diciembre de 2012, 5.125 años después de iniciarse la era del "Quinto Sol".
Según sus profecías, la causa física desencadenante es que el Sol recibiría un rayo proveniente del centro de la galaxia y emitiría una inmensa "llamarada radiante" que transmitiría esa radiación a la Tierra y al resto del sistema solar. Este evento precedería al comienzo de un nuevo ciclo cósmico.
Según su cómputo, habrían tenido lugar ya 5 ciclos de 5.125 años, completando una serie de 25.625 años, periodo muy próximo al de "la precesión de los equinoccios", conocido como "Año Platónico" o "Gran Año Egipcio", correspondiente a un ciclo completo formado por las 12 eras astrológicas (25.920 años).
Según los mayas, en la Tierra cada ciclo de 5.125 años habría sido el escenario de la aventura de una Humanidad -"una raza" en su concepto- y habría acabado con su destrucción, seguida por la regeneración que trae el siguiente ciclo o "Sol". Al comienzo de éste se produce una sincronización de la "respiración" de todas las estrellas, planetas y seres.
El 11 de agosto de 3.113 a.C. los mayas fijaron el nacimiento del "Quinto Sol" -la era actual- cuyo final llegaría en 2012. La Era del Agua habría acabado con el Diluvio, la posterior a ésta con un diluvio de fuego y la nuestra, llamada "del Movimiento", finalizaría con violentos terremotos, erupciones volcánicas y huracanes devastadores. La mitología de las culturas antiguas más diversas recoge la memoria de inundaciones catastróficas que tuvieron lugar hace unos 12.000 años y de misteriosas lluvias de fuego, hace algo más de 5.000 años, que investigadores como Maurice Cotterell asocian a un gran cometa que rozó la atmósfera terrestre.
La predicción maya también describe los 20 años anteriores al primer día del "Sexto Sol" con cierto detalle. Este ciclo menor, que ellos denominaban Katum, ya ha consumido casi dos tercios de su duración total. Ello nos permite verificar hasta qué punto se han cumplido sus profecías hasta este momento y, en consecuencia, decidir si su nivel de aciertos merece suficiente credibilidad como para prestarles atención.
El último Katum -denominado por ellos "el tiempo del no tiempo"- habría empezado en el año 1992 de nuestro calendario, después de un eclipse de Sol que esta cultura pronosticó para el 11 de julio de 1991 y que se cumplió puntualmente. En el concepto maya se trataría de un periodo de transición, caracterizado por profundos cambios cósmicos, telúricos e históricos.
Es curioso observar que en septiembre de 1994 se produjeron fuertes perturbaciones en el magnetismo terrestre, con alteraciones importantes en la orientación de las aves migratorias y cetáceos, e incluso en el funcionamiento de la aviación.
En 1996, la sonda espacial Soho descubrió que el Sol no presentaba ya polos magnéticos sino un único campo homogeneizado. En 1997 se produjeron violentas tormentas magnéticas en el Sol. Y en 1998, la NASA detectó la emisión de un potente flujo de energía proveniente del centro de la galaxia que nadie supo explicar.
Otra fecha importante de las profecías mayas fue el eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999, que también se verificó puntualmente. Según el Chilam Balam -un libro sagrado maya-, siete años después del inicio del último Katum (1999) comenzaría una era de oscuridad y las convulsiones de la Tierra -seísmos, huracanes, erupciones volcánicas- aumentarían sensiblemente.
El 15 de septiembre de 1999, sólo un mes después del mencionado eclipse, una misteriosa explosión proveniente del espacio eclipsó durante horas el brillo de algunas estrellas. Las radiaciones de ondas radio, rayos gamma y rayos X multiplicaron su intensidad por 120. Astrónomos como Richard Berendzen y Bob Hjellming, del Observatorio Radioastronómico de Nuevo México (EE UU), calificaron este fenómeno como un enigma "digno de una investigación detectivesca".

EL RAYO Y LA LLAMARADA RADIANTE
Ante estos hechos objetivos cabe preguntarse: ¿podría ser esa misteriosa e inexplicada radiación de 1999 el rayo proveniente del centro de la galaxia que, según los mayas, alcanzaría al Sol antes del año 2012, cuando se dispararan los fenómenos sísmicos? ¿No resulta también evocador de "la llamarada radiante" que, según los mayas emitiría el Sol después de recibir ese "rayo", la igualmente enigmática y anómala explosión solar del 20 de enero de 2005, que ha dejado perplejos y sin respuestas a los científicos?
El eclipse del 11 de agosto de 1999 que precedió a la fuerte radiación proveniente del espacio del 15 de septiembre de 2005 inauguró un periodo de cataclismos naturales.El día 7 de ese mismo mes se produjo un terremoto de 5,9º (escala Richter) en Grecia, con 218 muertos; el 8, inundaciones catastróficas en China, con miles de muertos; el 17, un terremoto de 7,4º en Turquía, con 15.000 muertos; el 20, un terremoto de 7,6º en Taiwán, con 2.000 muertos; el 22, una cadena de terremotos menos destructivos -entre 2º y 5,2º- en todo el planeta; el 30, un terremoto en Oaxaca (México), seguido de grandes incendios debidos a explosiones de gas, con más de 100 muertos; y el 10 de octubre las lluvias produjeron 300 muertos y 500.000 damnificados en México.
No se trata de una lista exhaustiva de catástrofes ni mucho menos, sino sólo de una muestra de algunos fenómenos muy destructivos, ocurridos tan sólo en los dos meses que siguieron al eclipse de agosto. Incluir los conflictos humanos que estallaron en esos dos meses y otras catástrofes naturales requeriría un abultado volumen.
En este mismo número se recogen otros datos sobre el aumento espectacular de los seísmos, erupciones volcánicas y meteoros violentos. La comparación de la intensidad y la cantidad que estos fenómenos tuvieron en los últimos años con periodos anteriores revela que experimentaron un incremento espectacular en este periodo que los mayas denominaron "el tiempo del no tiempo".
Después de la potente y anómala radiación emitida por el Sol el 20 de enero de este año se han disparado las erupciones volcánicas, que ya habían experimentado un incremento notable después del eclipe de 1999. En todo 2004 se registraron 31 erupciones significativas.
Sólo entre enero y abril de 2005, se han detectado 21. Y si sumamos los informes sobre nueva actividad de los volcanes que experimentaron erupciones significativas desde 1999, la cifra asciende a 43 para los 4 meses iniciales de este año.
A esta confirmación de las predicciones mayas debemos añadir otras. Según dichas profecías, a partir del eclipse de 1999 se incrementarían las guerras y la destrucción. El cono de sombra de este eclipse se proyectó precisamente sobre Medio Oriente, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán e India, señalando un área sacudida por los conflictos más sangrientos y la amenaza permanente de una confrontación entre Pakistán e India, ambos con arsenal nuclear.
Al acercarse el 2012 una ola de calor aumentaría la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos, geológicos y sociales sin precedentes, con una rapidez asombrosa. Estamos inmersos en dicha dinámica. El acelerado derretimiento de los glaciares en todo el mundo y la aparición de zonas verdes en la Antártida es ya un hecho confirmado científicamente. También anunciaron los cambios inesperados de la actividad del Sol que los científicos están verificando.
Las profecías mayas pronostican la aparición de un cometa, con alta probabilidad de un impacto contra la Tierra. Curiosamente, también en el Apocalipsis de San Juan se predice la llegada de este cometa llamado "Ajenjo" como signo del "Final de los Tiempos".
Otra coincidencia llamativa es que el 11 de agosto de 1999, no sólo tuvo lugar el último eclipse total del milenio, sino la formación de una configuración astrológica muy rara: la Gran Cruz Cósmica, formada en los signos de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, por el Sol, la Luna y tres planetas.
Esta Cruz también nos remite al Apocalipsis porque evoca a "los cuatro vivientes custodios del Trono". El primero es descrito como "semejante a un león" (Leo), el segundo "semejante a un toro" (Tauro), el tercero "con semblante humano" (Acuario, el Aguador) y el cuarto semejante a un águila (Escorpio).
Estamos ante un simbolismo complejo que encaja con las profecías mayas del comienzo del "Sexto Sol": una nueva era que, según su predicción, supondrá "el final del tiempo del miedo" y una Humanidad renovada cósmicamente, que construirá una civilización superior a la actual.
Esta convergencia de expectativas, independientes unas de otras, que avalan las profecías mayas es otro hecho a tener en cuenta.Resulta inevitable recordar a maestros como Sri Aurobindo que, junto a su compañera Madre y su discípulo Satprem, promovieron una transformación fisiológica, convencidos de que, en un ser humano superior, debería producirse "el despertar" del cuerpo a nivel celular e incluso de los átomos.

UNA EVOLUCIÓN PROGRAMADA
Aurobindo enseñó que se produciría "un descenso de la luz superior a las partes más bajas de la naturaleza", que favorecería el acceso del ser humano a un nivel de conciencia más elevado que el actual.
¿Podría este cambio ser activado o favorecido por ese gran evento cósmico que anunciaron las profecías mayas? ¿Podría ese salto vibracional del Universo, transmitido por el Universo al Sol y por éste a la Tierra, estar impulsando "la gran transformación" que, según los mayas, llegará definitivamente a nuestro planeta el sábado 23 de diciembre de 2012?
En cualquier caso, todas estas profecías son muy elocuentes respecto a dicho salto cualitativo en la evolución de la conciencia.
El cambio cósmico crea las condiciones, pero la transmutación interior sólo puede ser el resultado de una decisión libre y de un trabajo interior individual.
En este final del último Katum del calendario maya el Cielo nos pone ante una encrucijada: autodestrucción o transformación. Nos hallamos, por tanto, en una especie de "tierra de nadie": una fase definitiva que ya no pertenece a la vieja era, pero tampoco a la que amanecerá dentro de siete años, cuando se abra "la puerta" cósmica de un tiempo renovado.
En cualquier caso, nos parece evidente que los hechos corroboran las profecías mayas lo suficiente como para tomarlas en serio y examinarlas sin prejuicios a la luz de lo que sabemos del mundo.
¿La evolución biológica y psicoespiritual responde a una programación cósmica inteligente?Este es, sin duda, el gran misterio que se nos plantea.

Base lunar en el 2020 según la NASA

El sueño dorado de los amantes de la literatura de ciencia ficción se acerca a pasos agigantados. Incluso para los que piensan que la llegada a la Luna del ser humano fue un fraude. A pesar de la crisis, la NASA está empeñada en construir una colonia de forma permanente que será habitada por 4 astronautas y que se constituye en paso previo para conseguir logros aún más ambiciosos: los viajes a Marte. La base será construida en uno de los polos del satélite terrestre por dos razones principales. La primera porque allí siempre luce el sol, por tanto, existe una disponibilidad de energía solar constante y suficiente para alimentar toda la estación. No son necesarias complejas construcciones de energía nuclear aunque tampoco serían rechazadas. La segunda porque las temperaturas son bastante menos extremas que en cualquiera de las demás localizaciones. Según explicó Shana Dale, directiva de la NASA, en la colonia se podrá extraer hidrógeno y oxígeno en cantidad suficiente para poder dar soporte a las necesidades de combustible de las naves y agua para uso humano.
Este diseño lunar comenzará con una tripulación de cuatro personas que efectuarán varios ciclos de una semana cada uno hasta que los módulos de habitación y de suministro de electricidad permitan misiones prolongadas, que irán hasta 180 días y prepararán los viajes a Marte, según un comunicado de la NASA. La agencia espacial norteamericana será responsable de construir la infraestructura y el sistema de comunicaciones de la base. Mientras que los otros elementos podrían ser desarrollados por empresas privadas y otras agencias espaciales.”Esta estrategia permitirá a los países interesados en este proyecto optimizar sus recursos financieros y técnicos, contribuyendo así a coordinar el esfuerzo que nos impulsará en esta nueva era de descubrimiento y de exploración”, declaró Shana Dale, directiva de la NASA.

La energía solar será la protagonista de esta base
Todo está pensado para proyectar viajes de más largo alcance, inicialmente hasta Marte, pero seguramente no descansarán hasta colonizar otros mundos más lejanos. Planetas grandes no, porque las condiciones reinantes son extremas, como por ejemplo Júpiter, que es 1400 veces más voluminoso que la Tierra, 318 veces más pesado, con presiones enormes y tormentas con vientos de hasta 500 Km./h. Sin embargo, sí se podrían armar misiones a sus satélites, ya que algunos son muy parecidos a la Luna e incluso con mejores condiciones para colonizar. La luna de Júpiter bautizada como Europa es el lugar donde tienen depositadas sus esperanzas los científicos para encontrar algún tipo de vida, aparte de la superficie de Marte. Así pues, esta colonia lunar que pretenden los americanos, serviría de estación de salto hacia Europa, o cualquier otro satélite digno de ser explorado. Las posibilidades que se abren ante nosotros gracias a esta base lunar son impresionantes. Quizá logremos ver pronto cómo otro hombre pisa la Luna e incluso lo veremos danto botes por la roja superficie de Marte.

En el polo sur lunar siempre luce el sol, fundamental para conseguir energía
La NASA presenta un currículum impresionante pues han conseguido un gran número de éxitos en la exploración del espacio. Los más recientes son los referidos a las investigaciones en Marte, donde la sonda Phoenix aterrizó en su superficie y excavando en ella demostró la presencia de agua congelada, hecho que abre la posibilidad de la existencia de algún tipo de vida en el planeta rojo. Tampoco debemos esperar formas biológicas inteligentes, pero quizá encontremos alguna bacteria o microorganismo adaptado a las condiciones ambientales de Marte.


La tradición de las 12 uvas

La tradición de las 12 uvas
Conozca de dónde procede esta antiquísima tradición española y qué otras curiosas costumbres se siguen en el resto de Europa durante Fin de Año
Publicidad



Además de traer buena suerte, la uva es una fruta muy saludable.

Son muchos los españoles que optan por tomar las uvas en la madrileña Puerta del Sol en Fin de Año.
En todos los países que más o menos se rigen por una cultura cercana a la occidental se cierra el año con mucho bullicio y distintas tradiciones, entre ellas (y como no podía ser menos) las referidas a la gastronomía.

Así por ejemplo, los italianos inician la ‘notte di Capodanno’ con una cena en la que las lentejas son plato imprescindible. Además, después de brindar por el nuevo año, es costumbre tirar la copa por la ventana.

Por su parte, los ciudadanos noruegos toman el tradicional aguardiente o la dorada cerveza acompañada por típicos platos a base de pescado.

Para los ingleses, estas señaladas fechas no serían lo mismo sin su christmas pudding, mientras que los franceses hacen un reveillon (cena de Nochevieja) para ‘supercomilones’ en la que se cocinan grandes cantidades de comida.

Por otro lado, en Alemania es tradición dejar en el plato algunos restos de lo que se haya cenado hasta después de medianoche, como forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.

Pero nada más saludable que la vieja costumbre española de tomar doce uvas coincidiendo con las doce últimos segundos del año como ‘ritual’ para atraer la suerte. Tan arraigada está esta tradición que cada fin de año son consumidos ni más ni menos que unos 500 millones de uvas, pero... ¿de dónde procede exactamente esta ‘ceremonia gastronómica’?.

Pues bien, según la mayoría de las teorías parece ser que todo empezó cuando, en el año 1909, los viticultores cosecharon tal cantidad de uvas que, al no saber qué hacer con el excedente, decidieron repartirlo gratis entre la ciudadanía ‘inventando’ que su consumo en Nochevieja traería fortuna. Y debió de traer mucha porque, desde aquel año, esta tradición se ha seguido celebrando hasta hoy e, incluso, algunos países sudamericanos han empezado también a institucionalizarlo.







Para triunfar en la vida, no es importante llegar el primero. Para triunfar simplemente hay que llegar, levantándose cada vez que se cae en el camino.